Navidad en Holanda
Los holandeses son los primeros en prepararse para la celebración de la Navidad. Desde mediados de noviembre las calles comienzan a llenarse de luces y adornos, y a mediados de mes reciben con gran algarabía a San Nicolás, quien, llegado desde España, anuncia el inicio de unas fiestas que se prolongan hasta el 1 de enero.
Todos los niños holandeses creen que San Nicolás pasa la mayor parte del año en España, tomando buena nota en su gran libro rojo de cómo se portan los niños hasta que a mediados de noviembre parte en barco rumbo a los Países Bajos. San Nicolás tiene un ayudante, Zwarte Piet (Pedro el Negro), que le acompaña y le echa una mano a la hora de repartir los regalos en todas las casas el día 5 de diciembre.
Los holandeses colocan el árbol unos diez días antes de la Nochebuena. Desde hace algunos años ha irrumpido una curiosa moda, en vez de un solo árbol, en muchos hogares se adornan dos, uno en el interior de la casa y otro en el jardín. Cada año hay un color más en boga que marca la tendencia en la tonalidad de los adornos del árbol.
Los holandeses colocan el árbol unos diez días antes de la Nochebuena. Desde hace algunos años ha irrumpido una curiosa moda, en vez de un solo árbol, en muchos hogares se adornan dos, uno en el interior de la casa y otro en el jardín. Cada año hay un color más en boga que marca la tendencia en la tonalidad de los adornos del árbol.

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